miércoles, octubre 18, 2006

Y escribir mi autobigrafía es esto: una hoja, un árbol, una que otra tristeza y cierta dosis de alegrías por la hoja, por el árbol, por una que otra tristeza.
Escribir este papel ,este cadáver de árbol. Transformarlo con esto que soy, con esto que soy soñando lo que será, que es tan incierto como esta hoja, como este ser que veo de lejos, naufragandoen el mar. No se me esquiva, pero tampoco se me recibe. Y es ese estar varada en el medio, esa falta de movimiento, de acción, eso es lo que ahora me guía por esta hoja incierta, por este recorrer sin cesar este ser incierto, en esta hora incierta de palabras inciertas, que, aunque no lo quiera, buscan acariciar, revolver y destruir esto que no es mío, esto que está de más porque es lo otro, los demás. Y el mar, siempre el mar un azar. Gracias.

Ella camina

Ella camina
y en su voz aparecen sirenas
Cuando la calle llama
y el viento en su canto
remueve el pudor
de las sombras
que se esconden
en la frágil silueta
de sus piernas
Si los adoquines la miran en el otoño pasajero
en este abril tan raro
que me toca de repente
como si un sol pequeño
se extasiara de la noche
Entonces ahí, en ese
pequeño lapso
real
cae el velo siniestro
de la mirada que le dedico
a su piel rojiza
que roza el aire
Y si te
hablo
Pero no
Es una mierda
Y no
Y la humedad insoportable
Y las miradas
¡Qué puto calor!
Imagino:
Te llamabas Irene y tu pelo parecía rubio. El sol estaba mortal y tus piernas bailaban como un fuego lento, en cámara lenta digamos. Yo te dije que a lo mejor podíamos tomar un café acá a la vuelta, que yo era poeta, pero que ahora no estaba tan inspirado como para recitarte nada. Me miraste y me dijiste que sí, que estaba bien, no tenías nada que hacer y los poetas son caretas. Se creen importantes porque dicen dos boludeces que nadie entiende. Te expliqué lo de la música. De la invasión de música que abarca la totalidad del ser del poeta. De la misión del arte. Te reíste porque pensabas que era demasiada seriedad. Fuimos. Tu sombra rompía la luz alrededor. La noche que se anunciaba nos contraía el pecho. Contamos dos estrellas y entramos al bar.
Desde una estrella al titilar...
Me hará señales de acudir,
por una luz de eternidad cuando me llame,
voy a ir.
Los perros del alma comenzaron a aullar, transparentándose en la piel los gritos. Los acordes eran la luz del ambiente. El tango más triste del mundo nos recibió en su calor glacial. Y pedimos, como si fuera un juego, dos lágrimas.
A preguntarle, por ese niño
que con su muerte, lo perdí,
que con "Nonino" se me fue...
Cuando me diga, ven aquí...
Renaceré...
Tomaste el café, sos buena piba porque ni siquiera me preguntaste el nombre, ni yo tampoco. Terminaste el café, muy bien. Caminemos, te dije. Me acompañaste. Me contaste tu historia, triste como toda historia. Me contaste fragmentos de infancia. ¿Lloraste? No creo. Fuimos una sombra, abrazados. Entremos a mi casa, me dijiste. Dije que sí con la cabeza, dije que si te hacía falta yo entraba, que no quería que estuvieras sola.
Ya arriba, décimo piso tal vez, te dije que tu cara alumbrada así, por una vela, era como vivir en el mar. Sonreíste y de nuevo la sensación de agua. Una noche en el mar infinito. Sin luz. Sin quemaduras. Sentate, servite. Era whisky. Mirame, ¿qué ves? ¿Podés descifrar acaso las siluetas de la sombra? ¿Podés decir que yo soy tu tango nunca escrito?

domingo, octubre 15, 2006

I

¿Pibe cantina de qué mierda te la das? ¿Pibe cantina?

Acá no hay ni cantina ni pibes, andate.

Acá hay sólo estos días extraños que nos revuelven como a un homelet putrefacto.

Acá vas a encontrar nada, gil.

Que´res peliar, la conha cde tu mare hijo de puta!???

chupamelá gil!

pero andá a hacerte recoger por un oso panda con sida, siddharta del orto.

Sidótico-

que te den por culo, folla tu madre el padre grassi.

el padre grassi es mi amigo.

II

Corremos todos

observando el campo

teniendo miedo de todo

pensamos un cachito

pero nos gusta más correr

teniendo miedo del perro

del piquetero

del lingera

y de nosotros

que nos reflejamos

en ellos.

III

Cuando Astor cruzó la avenida

un 11 de mayo

o un 28 de abril

ese mes

tan hermoso

que es abril

la alquimia

suave

del otoño

lo cubrió

en luz

entonces escribió

y subió a un subte tal vez

la cosa es

que lo escupiría

¡perro!

IV

Pensé un poco

en irme

saqué pasajes

a un lugar

lleno

tal vez

de ríos

que me lleven



sábado, octubre 14, 2006

La mutabilidad del mar



¿Cómo es el mar? me habría preguntado ella, si acaso yo no la hubiera callado con la respuesta el mar es inmenso, y está hecho de lágrimas. Es muy negro y te tragaría si estuvieras más cerca. Entonces su pelo bailó en el viento salado. Su cara fue víctima de oscuros juegos de luz somos de arena, pero no tengas miedo sus ojos miraban la nada ojalá pudieras ver cómo llegan las olas y nos lamen los pies, nos acarician con sal y arena sus manos se retorcieron un momento. En el piso se quedaban los rastros de diamantes suicidas no quiero que llores, porque si esta noche es infinita nosotros somos parte también de lo Uno. Decidí tomar su mano, que temblaba, la agarré muy fuerte para que no huyera si te vas y me dejás el mar apreté con más fuerza, pero su cuerpo no era su alma… si te vas y me dejás el mar…

lunes, octubre 09, 2006

Relato del Mail a la Divina Macarena


Sí, eso fue cierto, era el cumpleaños de cabeza y comimos asado y después salimos y estaba este pibe de venezuela, re copado el loco, no sé de dónde salió, es amigo del cabeza. Salimos a corazón loco y veníamos cantando "entre dos tierras" y bueno. Después con cabeza encontramos a trinidad y a cintia, y bueh. Tomamos unos tragos con helado que van a ser sensación ahora en próximas juntadas, fueron los mejores ocho mangos que gasté en mi vida. Tequila con helado y vodka, el helado de crema americana, por favor. Los chicos bien. Escucho Mars Volta y son lo más esos porrudos macanudos.El domungo (ahora se llama domungo por decreto del Pinguino) fui a la casa de una piba que odio con toda el alma, y fui para odiarla nomás; la cosa es que, estando ahí, el odio crecía y crecía hasta que en un momento de furia inconmensurable le dije: "vamos a tomar una cerveza", y aceptó, la hija de muy puta. También estaba Laurita, mina que no conocía más que por una mitología incierta que la revelaba como infalible compañera de Odiseas de la minita odiada por mí. Y ahí estaba Laurita, con sus pechos de azuzena, riéndose de cada chiste boludo que hacía la otra; y sus dientes de marfil y su boca coralina relucían al son de los agradables rayos nacientes de aquella bola de fuego que baila desde el infinito espacio para todos nosotros. El divino astro y su sagrada misión de abrigo. El divino Febo desde lo alto diciéndome que tal vez Laurita era mejor. Que era probable que Laurita no fuera el calco fugaz de la tan odiada (la hija de la Discordia). Pero bien supe que no era así. Laurita y sus generosas curvas era otro espejismo más, una inquieta estatua hecha de humo, por mí. Porque su risa era la misma risa. Porque su boca era la misma boca. Eran la boca y la risa de la Discordia. Entonces me puse la boina, y me fui, pensando que mi boina me queda muy pero muy mal.



Dibujito: Guth Hella, "Dos amigas" (lo llamaría Hija de la Discordia y Laurita), Circa 1945, Dibujo original al lapiz, firmado a la tinta)