miedo
entonces ya fueron los gritos
porque todas las canillas se cierran
y deja de fluir lo vacío del alba
entre los dedos helados
Lúcido despertar
de los hombres de concreto
granos de arena que se pierden
solos deslizándose
entre las rocas
que ya no los esperan
y no es la espuma
lo que mi boca escupe
es sólo el ácido terror
de la noche
entre las luces inmortales
de la fría ciudad
que entre dientes de ríe
sólo de mí
resulta inútil deformar
las muecas azules de la cara
porque me sostiene sólo la niebla
de las plumas de ángeles
brillando desde abajo
en el infierno
porque todas las canillas se cierran
y deja de fluir lo vacío del alba
entre los dedos helados
Lúcido despertar
de los hombres de concreto
granos de arena que se pierden
solos deslizándose
entre las rocas
que ya no los esperan
y no es la espuma
lo que mi boca escupe
es sólo el ácido terror
de la noche
entre las luces inmortales
de la fría ciudad
que entre dientes de ríe
sólo de mí
resulta inútil deformar
las muecas azules de la cara
porque me sostiene sólo la niebla
de las plumas de ángeles
brillando desde abajo
en el infierno


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