jueves, mayo 10, 2007
IV
Después de ver el cuerpo desnudo
la evidencia total del gris
me quedó sólo las ganas de partir
de partirle la cara al viento
y no es ya culpa de la muñeca
Es la propia ceguera lo que arruina
MILES DE PALABRAS
que de mi cuore fluyeron
cerrando círculos de belleza vana
ahora muertos en parvas azules
de tembloroso y líquido cuerpo
como mis manos viejas
con músicas desesperadas
éstas desesperadas
manos viejas y musicales
arañadas
Tinta siempre negra
cadáver de árbol que es sustancia del sueño
Pero he de entregar mi muerte
de flores
del cometa Rojo, fuego
Destruir mi esencia clara por la noche
el frío ancestral de mi alma bruja
darme el abrazo calcinante
que deriva en mares de mis
formas marchitas
Regocijo de la carne, festival
abrazo y caricia, nada
Humos verdes de muerte
Ropajes gastados sonrisas
Soles y sol
Saciamiento de sed por fuego
Fusión final de ladrillos
Muertos
Hojas, oro inerte de otoño
Alquimia suave de los dedos
algo brilla en lo Oscuro
Estrella fugaz, fuego final
Post onírium III
III
Vete de mí fuego
alcanza el aire y fluye Rojo
Rojo y espectro
fuego
ni alimentes mi sangre
que he matado en inocencia
He sanado
Que el cielo me envuelva
viejo fuego inmortal
resucítame las piedras
alcanza ya el miedo a morir
que he sentido el calor de tu lengua
y he sudado el dolor de las horas
borracho y loco
del dolor de las horas
enfermo
Y un sollozante despertar de vos
Rojo fuego final
lastimador
Vos que me hacés doler
me recordás antiguos homenajes
de hierba seca
de flores marchitas en mi pelo
que no es el tuyo
aunque seas mi sangre idiota
en mis malambos
aquelarre invocador de diablos
Mis campos de inocencia son ahora piedras
son escombros de un castillo anterior
del gigante amor predicado en las esquinas
como un loco juguete de las nubes
y un enjambre azul de mi garganta
Todo lo toma el Rojo
Es el fuego el final
Es final la redención negra
Es el Rojo el que deriva en negro
en
no te vas, fuego
yo no me quedo
estás llegando un bondi nublado
Me esperan las golondrinas
en otro lugar
Post onírium II
II
Recorro
Estrello mis pupilas aventanadas
y es un polvo muerto el que me ahoga
ente sus largas piernas intocables
Es dorado lo intranquilo
Es atormentado lo que se muestra
Y mi tacto absorve lo que
Encuentro en mi sangre estos vestigios
de los años de mi encierro final
que baña el inframundo de mis espectros de odio
Dios
Blanca calma
Horror
Vestigios que tomo
y es así mi jaula dorada
se me muestra al fin
que soy mentira
que soy mentira mi sentir azul
Y fluyo como el fin del río
Mi tronco se remansa
es un cántaro que se diluye
se rompe final en el llanto
del odio del dolor de saber
que NADA es esto
que nada trajo ya
este oleaje de mar
estos pájaros verdegris que fallecen
en mi regazo
estas múltiples sogas que entierran mi cuello
y me atan a los nenes muertos
Nada somos ya yo y mis hijos
Ya no vendrán golondrinas
ni vendré yo
hay que estar quieto
Locura
OdioDios
Final
Post onírium I
I
Corazón de bombo
y gritos son gritos de muerte
Palabras machas sucitando ritmos primordiales
de antiguas penas deshechas
en deshoras negras
Con su lengua hieren
lo que añun inunda mi cara
que ríe de mí a gusto
escondida
en mis pupilas
Nunca voy a entender tanto frío
Mi corazón es un laúd rojo
que tañe una sombra un día
creada por mí despertar
Crea músicas torturadas
y las esconde de mí
porque si un corazón es laúd
siempre el laudista ha de ser perverso
He de recorrer palmo a palmo la estepa
lograr final fusión con la música
de los árboles
porque tengo corazón de nube
y es en los jardines propicios donde
libera su agua cristálida y sanadora
para morir absorvido
en otro
He de encontrar corazón de piedra
he de velar en soledad esta lluvia
encontrar el bondi final
que me lleve a casa
a sentir nunca más el ahogo
tan azul; congelado
Caminar sin sonidos
las músicas tribales que se apagan
cuerpos desnudos se me marchitan´
así entre los dedos
carajo y nada más
nada más
lunes, mayo 07, 2007
Título próximamente
Pasos de malambo en la esquina trunca
veo entonces las siluetas
los engaños
de un pequeño cristal riente
y las sombras se entregan
a mis dedos chamuscados
quemados ya
de tanto y tanto
Reojeando escribo
reojeando las piruetas tristes
de unos dedos grises
que en vano regalan chocolate
o un pequeño globo
a tus sonrisas experimentales
de hiena de humo de mar
Los soles negros invisibles
de mi cuore
en las manadas de palomas
que cagan la plaza
se perfuman de color
etiquetado de ayer
pero nada es así
nada es nada que yo sepa
porque en las canastas
busco azules de sangre
busco pelos de negrura lunar
busco buscar
un verso pérfido
como un olor urbano
del lago
Los regalos sí
entonces no
porque si no regalamos
los tristes recodos
de el alma
la fluctuosa muerte
y su heraldo tonto
el changuito
hijo de puta
Sé que huir es finalmente
mi hogar
es así estar despierto
es así la condena fatal de los muñecos
verdes
sin color
Yo no soy
Tal vez no me conozca.
veo entonces las siluetas
los engaños
de un pequeño cristal riente
y las sombras se entregan
a mis dedos chamuscados
quemados ya
de tanto y tanto
Reojeando escribo
reojeando las piruetas tristes
de unos dedos grises
que en vano regalan chocolate
o un pequeño globo
a tus sonrisas experimentales
de hiena de humo de mar
Los soles negros invisibles
de mi cuore
en las manadas de palomas
que cagan la plaza
se perfuman de color
etiquetado de ayer
pero nada es así
nada es nada que yo sepa
porque en las canastas
busco azules de sangre
busco pelos de negrura lunar
busco buscar
un verso pérfido
como un olor urbano
del lago
Los regalos sí
entonces no
porque si no regalamos
los tristes recodos
de el alma
la fluctuosa muerte
y su heraldo tonto
el changuito
hijo de puta
Sé que huir es finalmente
mi hogar
es así estar despierto
es así la condena fatal de los muñecos
verdes
sin color
Yo no soy
Tal vez no me conozca.
A veces descubro mi humanidad sentada en una vereda mientras arriba la silueta difusa de los edificios es bordeada por un pequeño haz de luz que se insinúa. Luego se entevera y va diluyendo lo gris del suelo que me sostiene. Las sombras van huyendo de a poco hasta acurrucarse finalmente al pie de todas las cosas; es un arroyo de gris hasta verde, de ruido hasta música. Atropello; celeste final en mi menor. Es perfecto como algunas frases de Sábato.
Cuando las sombras han perdido terreno lo suficiente como para que la alegría me inunde, llega desde el fondo una sombra retobada; soy yo. Soy yo que sentado ahí dispersa su alma en espiral hasta que los colores reverberan en una sintonía irremediable. Desde ese fondo diluído puedo encontrar una cara. La mañana se me nubla. Final.
Cuando las sombras han perdido terreno lo suficiente como para que la alegría me inunde, llega desde el fondo una sombra retobada; soy yo. Soy yo que sentado ahí dispersa su alma en espiral hasta que los colores reverberan en una sintonía irremediable. Desde ese fondo diluído puedo encontrar una cara. La mañana se me nubla. Final.
Kafka a Felice

Este es el poema que Kafka le envió por carta a Felice Bauer, el poema se llama "en la noche profunda", y es de Yan Tsentsai:
En la noche profunda
En la noche fría, absorto en la lectura
de mi libro, olvidé la hora de acostarme.
Los perfumes de mi colcha bordada en oro
se han disipado ya y el fuego se ha apagado.
Mi bella amiga, que hasta entonces a dura penas
había dominado su ira, me arrebata la lámpara
y me pregunta ¿sabes qué hora es?
Se supone que el poema fue una especie de prevención, ya que para Kafka tanto la lectura como la escritura fueron una especie de misión que debía cumplir. Y nadie debía interrumpirlo. Ni siquiera él. Estén prevenidos, no deben interrumpir a alguien que escribe. Prevenite, vos; yo te avisé.


