miércoles, agosto 29, 2007

Sin nombre


Una niña vestida de nube juega, entrelaza figuras, teje bufandas de sentido. Yo simplemente la veo pasar, veo su cuerpo transfigurarse en leona, en fertilidad desnuda. Sus ojos juegan un poco con las hojas que navegan el asfalto, ese frío mar sólido, tan triste. Es más fácil lo etéreo, lo cósmico que de sus dientes se desprende y que secretamente desliza la alegría a esta tierra seca.
En su vaivén de canario yo y los demás entrevemos su cauce infinito de gotitas de agua. Se chocan, bailotean el borde de sus tetas y se tiran para innundarnos, acá abajo, en el infierno.
Nos sentimos satisfechos, finalmente la triste sombra de narciso en el agua se deforma, huya en ondas que animalizan esa imagen falsa.
Son las lágrimas esos cristales que rompen su piel de rosa. Las lenguas recorren el conjunto de espinas y se pierden en el denso tallo inmaculado. Al fin la belleza se encausa hacia lo bajo, el tacto ha sido redimido por la crueldad primordial de las bestias.
Y ella está satisfechaa y rota, finalmente rota.

jueves, agosto 23, 2007

Oh dios con minúscula, apenas el dios redentor de mis noches en paz mínima. Imploro la paz, comulgar con palabras non-sanctas. Archisabidas. Estúpidas perras. Negras. Como decía Cortázar, ese pelotudo. Me gusta Cortázar, pero personalmente creo que es un Pelotudo con mayúscula.
O Dio-s que me carcomen.
Voy a eyacular el tiempo recobrado por los ojos revueltos, grachas fulgurantes del culo toro. putos.