Línea que separa breves comarcas infinitas.

La luna sufría los efectos de la gente que usa lentes para el sol. Y por la ventana se infiltraba esa imagen acompañada de una brisa frágil como un nene con miedo a las cenizas, o a su anterior estado.



La marionítica horda humana que transita las discos me transmite una insondable sensación de MIERDA. Cuando estoy en algún boliche y veo ese mar incoherente de cabezas que se mecen al ritmo de algún ritmo que, sin que ellos se den cuenta, va definiendo su MUERTE, simplemente siento el asco TOTAL. Pero la cuestión es que Cecilia me apoyaba el culo en la frente, sí, en la frente. Sin embargo no me podía calentar ni reaccionar porque estaba absolutamente ebrio. Sí, Dionisio me cubrió de su divina gracia mientras ella me refregaba el orto todo por la cara, por los ojos, por la boca. Mi lengua pidió por favor, por favor sabor a argolla. Porque hace como dos meses que no cojo. También más. Cojer es un beneficio que las empresas multinacionales brindan a la gente que usa desodorantes de marca y compra a granel gel de baño y artefactos de ese estilo. ¿Artefacto? sí, arte-facto. Caco-fónico. Estúpidas palabras.
La cosa es que me refregaba su cosa con tanto ímpetu que no pude menos que manotearle el orto con la lengua. Un manotazo húmedo que bañó absolutamente la silueta redonda de su culo temible. Y no le gustó. Ni un poco. Deseos violentos que circulan por el alma y la chota de repente agigantada, vibrante. Sentir cómo la sangre es un bicho rojo que va andando, así, de a poco, y se va metiendo por todos los recovecos venosos del cuerpo para aceleradamente aumentar el volumen de ciertas partes gomosas que laten y te llaman, sonriendo. Las luces chau loco. Re. Se estremeció por completo al sentir el tacto arróyico de mi legua surcando las vetas azuladas del jean que aprisionaba su culo. Apenas hubo ella notado la marca ovoidal de saliva que quedó como un botín de guerra impregnado en su pantalón me pegó una trompada como diciendo "tocame más"; lo hice. La impertinencia para ella es un lujo. Pero me pegó de nuevo, y más fuerte. Yo le saqué la lengua y me fui. A tocarme. Frígida de mierda.



I
¿Pibe cantina de qué mierda te la das? ¿Pibe cantina?
Acá no hay ni cantina ni pibes, andate.
Acá hay sólo estos días extraños que nos revuelven como a un homelet putrefacto.
Acá vas a encontrar nada, gil.
Que´res peliar, la conha cde tu mare hijo de puta!???
chupamelá gil!
pero andá a hacerte recoger por un oso panda con sida, siddharta del orto.
Sidótico-
que te den por culo, folla tu madre el padre grassi.
el padre grassi es mi amigo.
II
Corremos todos
observando el campo
teniendo miedo de todo
pensamos un cachito
pero nos gusta más correr
teniendo miedo del perro
del piquetero
del lingera
y de nosotros
que nos reflejamos
en ellos.
III
Cuando Astor cruzó la avenida
un 11 de mayo
o un 28 de abril
ese mes
tan hermoso
que es abril
la alquimia
suave
del otoño
lo cubrió
en luz
entonces escribió
y subió a un subte tal vez
la cosa es
que lo escupiría
¡perro!
IV
Pensé un poco
en irme
saqué pasajes
a un lugar
lleno
tal vez
de ríos
que me lleven




Yira
Cuando no tengas ni fe
Ni yerba de ayer
Secándose al sol...
Yira
Yira
Aunque te quiebre la vida
Aunque te muerda un dolor
No esperes nunca una mano
Ni una ayuda
Ni un favor...
Es de noche, y no sé si no hace frío o si estoy enfermo. Tengo sed y no hay más que agua de la canilla para tomar; no hay drama, sólo tiene un poquito de gusto a cloro. De repente miro el techo; tiene manchas de humedad, y está rajado, como buscando caerse, apenas me de vuelta. Miro un poco la heladera vacía; es simplemente un adorno de pequeño-burgués empobrecido. Giro alrededor de la mesa de la cocina; una mosca me saluda y en espiral se aleja, rumbeando hacia el foquito de luz de 30 watts. En esta casa todo está sucio, opaco, y trato de no hacerme preguntas sobre el futuro, pero siempre me gana la incertidumbre; tengo que pagar la facultad, tengo que pagarle a X, tengo que pagarle a Z. Y eso sólo para estos días. Y el teléfono. Y no, ni tengo plata ni trabajo ni señor quiosquero. De todas formas no cedo; siempre queda la alternativa de irse lejos, de desaparecer, y, si bien es una alternativa poco factible de llevar a cabo, me relaja lo suficiente como para prender la PC y poner algo de música. Otra vez los piojos, otra vez ando ganas. Y sí, ando ganas. Pero afuera la noche no da tregua. De todas formas respiro, profundo; por un segundo me siento lleno aunque no sea más que de aire, que por suerte todavía es gratis. ¿Cómo aguantar tanto golpe a diestra y siniestra? ¿Cómo poner la otra mejilla? ¿Cómo hacer caso a las quimeras celestes? No hay forma, no hay nada, no hay ni mate, ¿Cómo aguantar?, ¿Cómo alejarse de todo? ¿Cómo sentirse menos oprimido? ¿Música? ¿Arte? ¿Palabras? Basura, eso no se come. Mi cuerpo se muere y no sirvo más. Pero tampoco podemos comer el billetín de 100 mangos. Y eso es lo único que me da fuerzas para seguir bailando al ritmo de los días, del tiempo, que tal vez no exista pero que siempre está ahí mirándonos, como un fantasma visible de reojo, como una cara pegada a la ventana de nuestro cráneo; un rostro horrible y deforme; HIJO DE PUTA.
Y la plata; HIJO DE PUTA.
Y las deudas; HIJO DE PUTA.
Y el auto nuevo; HIJO DE PUTA.
Y la ropa tan cara; HIJO DE PUTA.
Y el agraciado DVD; HIJO DE PUTA.
Y yo de acá no me borro, yo acá me quedo, acá me sacan en ataúd, acá no me van a obligar a transformarme en un PUTO ENGRANAJE de este sistema HOSTIL hacia el ser humano. Acá no le pago a nadie mi PUTO derecho a vivir; yo me transformo en hippie, yo me transformo en comunista, en anarko, en la RE PUTA MADRE QUE LOS REMIL PARIÓ. Y me llevará el viento. Y me seguiré cagando de hambre como ahora, o peor. Y seguiré contemplando la heladera vacía como si fuera un gigantesco monumento a la nada. Y cambiaré un auto por un perro bordó. Y seguiré vomitando miles de hojas hasta que en algún momento alguien a lo mejor entrará por la puerta de atrás al cuarto gris y cambiará la película del PUTO film biológico que nos toca protagonizar, y lo cambiará de una vez por todas, de una vez por todas finalmente libres, de una vez por todas finalmente el fin, y el principio de otra cosa.
Y yo miraré desde afuera, tranquilo, fumando, y pizza y cerveza y amigos. Y voy a ser el rey, rey de mi tonta utopía al revés.
¿Te acordarás de este otario que un día, cansado, se puso a ladrar?
01-11-05
